Deseando

21 septiembre 2011

Hace tiempo que tenía ganas de poder escribir esta entrada, sobre todo si tenemos en cuenta que pensé en ella en mis primeros días en Japón y contaba con buen material para ambientarla. Ahora el paso de los meses y la nostalgia me han hecho retomar los trazos de unas líneas que deje a medio escribir y que, en este caso en concreto, han ido madurando hasta el punto de cambiar la idea que por aquel entonces manejaba.  

Nos encontrábamos en Tokio, más concretamente en uno de los templos más grandes y representativos de la capital, el Meiji-jingu, dedicado al primer emperador del Japón moderno tras la era de los Shogunes, quemado durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y posteriormente reconstruido. Oculto en el corazón de un bosque en plena ciudad es todo un camino de espiritualidad y remanso de paz en medio de la agitación por la que se encuentra rodeado. Atravesando la Torii que nos da la bienvenida nos encaminamos al encuentro con los dioses o Kami paseando bajo la sombra de los árboles, escuchando sus voces en el correr de los riachuelos, crujir de la arena bajo los pies y susurros al movimiento de las hojas mientras nos encaminamos al recinto sagrado.

Entrada al templo Meiji

Una vez allí y gracias a la ayuda de nuestro guía y amigo Murata-san aprendimos la forma correcta de pedir deseos en los templos, en este caso en concreto empleando las tablillas votivas. La forma de proceder es la siguiente, en primer lugar se adquiere la tabla en el recinto para después escribir nuestro deseo en la parte trasera, puesto que la delantera suele estar decorada con motivos tan diversos que van desde representaciones de animales o personas hasta la imagen del templo o símbolos tradicionales, llegando a ser auténticas obras de arte. Después se cuelga en una parte destinada a ello y solo quedaría esperar que la fortuna nos acompañe.  

Entre las peticiones que nos tradujo el señor Murata y las que nosotros pudimos leer en otros idiomas a lo largo del viaje encontramos gran pluralidad. En muchos santuarios están enfocadas a la salud, los estudios, la fortuna y el amor, aunque existen otros en los que el tipo de deseo es más concreto, acorde a la filosofía o leyendas que caracterizan el lugar. Los deseos que escribimos, como es obvio, no se pueden, o más bien no se deben confesar. Lo que sí me atrevo a contar es lo que escribiría ahora mismo en las tablillas que traje como recuerdo, creyendo no engañar a nadie si pongo que mi deseo es volver al templo Meiji o a cualquiera de los que hay en Japón a colgar mis palabras y revivir gratos momentos.



Si algo aprendí de mi aventura nipona es que en la vida los deseos, ya sean escuchados o no por los dioses o por los hombres, perduran y ganan fuerza, nos hacen mejores y responsables para con nuestras acciones y voluntades, nos hacen pensar y sentir, nos hacen creer.    

Como vosotros también tenéis deseos que me siento obligado a cumplir, adjunto el primer video del blog y algunas fotos de tablillas votivas. Espero que lo disfrutéis.

Tablillas con cara de zorro en Fushimi inari taisha (Kyoto)
Tablillas con cara de zorro en Fushimi Inari Taisha (Kioto)


Tablillas para pedir por la lactancia en Osaka
Tablillas para pedir por la lactancia en Osaka

Tablilla de Meoto Iwa
Esta la compré en Meoto-Iwa, cerca de Ise

Tablilla hakone
Y esta horas antes del terremoto en Hakone


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